Expresión de libertad

¿Cuál es el sentido retórico que está oculto en el discurso de algunos sectores cuando dicen que no hay libertad de expresión? En mi opinión no tenemos ninguna censura, ningún impedimento de decir lo que nos de la gana cuando y donde sea. Argentina es un país dividido, lleno de parciales posturas y opiniones. Una de ellas es la famosa “nosotros miramos a Europa”. Pero, ¿qué quiere decir “mirar a Europa”?

Es bien sabido que nuestros abuelos, en su mayoría, eran europeos inmigrantes, víctimas del mayor defecto de la raza humana: la guerra y la desigualdad. Cuando arribaron a tierras sudamericanas fueron tratados como lo que eran: extranjeros y pobres. Con todo lo que ello significa, pudieron asentarse y pudieron también conformar diversas comunidades a lo largo y a lo ancho de la región. No me gustaría decir que fue una segunda colonización pero esta vez pasiva y no activa como las de antaño, saqueando tierras a los nativos y esclavizándolos o matándolos. Esta vez fue diferente. Llegaron y, como dije antes, remaron contra viento y marea para buscar un lugar en estas tierras.

Como todo ser humano, sus objetivos eran muy claros: trabajar, formar familia y tener un hogar donde vivir. También querían, como todo padre que tuvo una vida dura, que sus hijos sean “doctores”. A base de duro trabajo y de esfuerzos inconmensurables,  sus hijos llegaron a la tan anhelada universidad a estudiar alguna carrera que los haga ascender en la escala social, que los distinga por sus logros intelectuales, logros que diferían de los conseguidos por su generación predecesora. Esta nueva generación de profesionales nuevos, que ya no se conformaban con el almacén de la familia iban por más. Con el estandarte “hay que trabajar duro en la vida y superarse todo el tiempo” lograron conformar una clase nueva, una clase que hija de inmigrantes, pero europeos. Ellos argentinos, pero de raíces europeas, eran los “únicos” capaces de generar algo diferente a lo que había.

El odio al “cabecita negra” existió siempre, y esta generación no fue la excepción en adquirir el hábito discriminador. Como buenos hijos de europeos, trataban a los nativos como la resaca social. Hoy en día sigue pasando y continuará pasando porque es la esencia misma de este país.

Si la clase media reclama porque hubo algún conflicto bancario, entonces el reclamo es justo y “hay que acompañarlos” en la causa. Que los medios de comunicación cubran la noticia y le agreguen ese condimento de opinión para mostrar que su reclamo es justo, está bien! Ahora, si un grupo de personas, y cuya historia fue su principal enemiga toda la vida, cortan una avenida pidiendo con legitimidad tierras que les fueron saqueadas, y con el saldo de un humano, eso sí está mal. Los medios dicen: “las tierras les fueron expropiadas”. Claro, expropiar es según RAE: privar a una persona de la titularidad de un bien o de un derecho, dándole a cambio una indemnización. A los aborígenes jamás les expropiaron tierras. A menos que los “expropiadores” consideren que la tortura sea una indemnización.

Todo esto, claro, fue apañado por la clase mencionada anteriormente. La puta clase que apoya al salame que fue “honorable” Presidente de C.A.B.J. La puta clase que nada entiende de cuestiones sociales. La puta clase que es capaz de dejar todo y absolutamente todo en manos de los europeos (o bien de los norteamericanos en el peor de los casos) con tal de que “lo nacional” quede a un lado. Ellos son los cooptados por discursos paternales incompatibles con los intereses de nuestra tierra. Intereses nacionales que siempre se han visto avasallados por este tipo de pensamiento. Para que nosotros sigamos siendo colonia de Europa, es necesario que haya alguien de este país que los apoye. Quién más que la puta clase. Todavía no se ha comprendido que los intereses a los que hay que responder son los de Argentina, y no a los de Europa.

¿Por qué hay que alarmarse si a USA no le gusta alguna decisión estratégica que tome nuestro gobierno?

Claro, que no se enoje el jefe!

Hoy tenemos una conducción nacional que reivindica ese ser nacional que se perdió, o mejor dicho que nos quitaron. Hay quienes dicen que está mal, que nos aislamos del mundo, y que estamos en decadencia. Hay también quienes dicen que no hay libertad de expresión. Esto mismo lo dicen en el programa Almorzando con Mirtha Legrand. En un país censurado y con la libertad de expresión nula, eso no pasaría. No hay nadie reprimido por no poder hablar, no hay muertos por pensar diferente, no hay nadie que pueda decir que no pudo hablar porque pensaba diferente. La Ley de medios audiovisuales es la prueba más que científica de que la libertad de expresión llega, también, al que siempre estuvo callado, al que nunca tuvo la oportunidad de hablar. Ahora todos tenemos los “medios” para hacerlo.

Aquellos europeizados pueden tomar un avión e irse a Europa si creen que van a estar mejor. Pueden repetir la vida de sus padres, siendo inmigrantes discriminados. Ojo! Allá no se van a poder comprar una casa. Allá, van a trabajar duro, van a hacer lo que los verdaderos europeos no quieren hacer. Pueden irse y ser europeos, o pueden quedarse y al menos jugar a ser argentinos, pues es los siempre fueron, pero jugaron toda la vida a no serlo.

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~ por alfredodanielsanchez en abril 30, 2011.

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